las 10 tendencias para 2017 y los próximos años

ulso-a-la-roboticaEl “Informe de las 10 últimas tendencias de consumo para 2017”, se basan en las actividades de investigación mundial de Ericsson ConsumerLab por más de 20 años, así como en los datos de una encuesta en línea de usuarios avanzados de internet en las 14 principales ciudades de todo el mundo, realizada en octubre de 2016. Aunque el estudio solo representa 27 millones de ciudadanos, su perfil de usuarios pioneros los hace importantes para entender cuando se explora sobre tendencias futuras.
  1. IA en todas partes:El 45 por ciento de los usuarios avanzados de Internet quiere un asesor de IA en el trabajo (comparado con el 35 por ciento a nivel mundial), y a uno de cada cuatro le gustaría tener un IA como su administrador. Al mismo tiempo, casi seis de cada diez encuestados están preocupados de que los robots IA muy pronto hagan que muchas personas pierdan sus trabajos.
  2. Acelerando el ritmo para el Internet de las Cosas: Los consumidores están utilizando cada vez más aplicaciones automatizadas, lo que promueve la implementación del IoT. La mitad considera que los smartphones aprenderán sus hábitos y realizarán sus actividades de manera automática.
  3. Los peatones incentivan los vehículos autónomos: Los conductores de vehículos podrían no existir en el futuro. Uno de cada cuatro peatones a nivel mundial, se sentiría más seguro al cruzar una calle si todos los vehículos fuesen autónomos, y el 65 por ciento de ellos preferiría tener un vehículo autónomo.
  4. Realidad combinada:Más del 70 por ciento de los usuarios de realidad virtual considera que la RV será indistinguible de la realidad en solo tres años. Casi el 60 por ciento de los encuestados ya están interesados en guantes o zapatos que les permitan interactuar con objetos virtuales.
  5. Cuerpos fuera de sincronización:A medida que los vehículos autónomos se tornan una realidad, los problemas de mareos aumentarán, lo que hace prever a un tercio de los encuestados, la necesidad de pastillas contra los mareos. El 40 por ciento también quiere pastillas para combatir las náuseas – generada por la tecnología de realidad virtual y aumentada.
  6. La paradoja de seguridad de los dispositivos inteligentes:Más de la mitad, a nivel mundial, ya usa alarmas de emergencia, localización o notificaciones en sus smartphones. De aquellos que afirman que sus smartphones los hacen sentir más seguros, tres de cinco afirman que toman más riesgos porque confían en sus teléfonos.
  7. Silos sociales:Hoy, las personas convierten sus redes sociales en silos por voluntad propia. Casi el 40 por ciento afirma que las redes sociales son su principal fuente de noticias. Y casi un tercio valora más las opiniones de sus contactos que los puntos de vista de los políticos.
  8. Realidad personal aumentada:A los dos tercios de los entrevistados les gustaría usar lentes de realidad aumentada para iluminar ambientes oscuros y peligros inminentes (comparados con más de la mitad de las personas a nivel mundial), al 40 por ciento también le gustaría “borrar” elementos desagradables que se encuentren cerca de ellos.
  9. La privacidad dividida:Más del 50 por ciento de los usuarios avanzados de internet solo quieren usar servicios encriptados pero las personas están divididas. A la mitad solo le gustaría tener una apropiada y razonable privacidad en todos los servicios, y más de cuatro de un total de diez consideran que la privacidad ya no existe.
  10. Alta tecnología para todos:A casi dos de tres usuarios avanzados de internet les gustaría obtener todos sus productos de las cinco mejores empresas de TI. De estos, más de cuatro de un total de cinco, considera que esto sucederá dentro de cinco años.

Ya que la tecnología va a avanzar tan rápido, me pregunto si la persona se adaptara así de rápido a este nievo mundo. si hace 500 años nos fuimos al otro lado del mar ,ahora hemos transformado nuestro entorno hasta hacerlo parecer un nuevo mundo. Y si este se estropea, pues buscamos otro no emigramos.

En mi opinión, la rapidez de adaptación de la persona a nivel psicológico, social y afectivo no es el mismo ritmo que el ritmo de su lado racional. De igual modo que los niños superdotados o como se dice ahora mismo con alto rendimiento sufren mucho por tener capacidades elevadas que les asoman a los problemas y cuestiones mas difíciles de dar respuesta por la condición humana. Sufren un desfase emocional, pues no suele madurar a la rapidez que si lo hacen su cerebro racional o sus otras capacidades. Son incapaces de controlar sus emociones que no han madurado a la velocidad que si lo hace su desbordante actividad intelectual.

Me refiero a este suceso que tiene lugar a nivel individual, para referirme al desafase emocional que nos va a suponer cambiar el mundo de forma tan radical. Máxime cuando habrá una pequeña porción del mundo con acceso a este mundo de primera clase, y la inmensa mayoría que seguirá en la era analógica.Y de los que estén el la era 4.0 es de suponer que tendían un gran jet lag socio emocional por tan gran giro copernicano.

LLamo la atención a esto para indicar la necesidad de adecuar la transición humana que faciliten los mecanismos de adaptación socioemocional del individuo. Que le eduque para vivir el un mundo hiperconectado, mas de lo que esta ahora sin adicción a las tecnologías, evitando los delios ciberneticos, o los cambios sociales que restaran nuestra humanidad.

 

Todo lo que esconde el CETA firmado por la UE y Canadá

1 noviembre 2016 | Categorías: Internacional, Opinión, TTIP / CETA / TISA, Unión Europea | |

Adoración Guamán /Alexandre Mato / Pablo Sánchez Centellas – ctxt.es

http://www.attac.es/2016/11/01/todo-lo-que-esconde-el-ceta-firmado-por-la-ue-y-canada/

Un análisis del recorrido del acuerdo durante las últimas semanas y de los textos firmados finalmente demuestra que, en todo caso, la victoria de la Comisión y sus aliados es una victoria pírrica

Jean-Claude Juncker, Justin Trudeau, Donald Tusk y el primer ministro eslovaco, Robert Fico, durante la firma del CETA este domingo 30 de octubre.

El CETA está firmado: la UE y Canadá plasmaron su firma el domingo 30 de octubre en Bruselas. “Lo conseguimos”, dijo la ministra de Comercio de Canadá, Chrystia Freeland, a punto de saltar de alegría entre las sonrisas de los políticos presentes en la Cumbre de última hora convocada tras la ‘rendición’ de Valonia, la región belga que durante dos semanas ha bloqueado el Acuerdo Económico y Comercial Global entre la UE y Canadá.

La puesta en escena y el lenguaje corporal mostraron que la Comisión Europea, los gobiernos del continente y el canadiense y las grandes empresas que han empujado por este Tratado Comercial han salvado un momento crítico. La política comercial comunitaria “ha recuperado su credibilidad”, decía aliviada su responsable en la UE, la comisaria sueca Cecilia Malmström, mientras se escenificaba lo que aparentemente ha sido una victoria frente a sindicatos, organizaciones sociales o ecologistas y sobre Valonia, la pequeña aldea gala del siglo XXI que puso contra las cuerdas al mismísimo Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea.

Pero, ¿realmente han ganado los que apostaban por el tratado? ¿Han sido en vano los esfuerzos de las campañas de las organizaciones sociales y la izquierda europea? Un análisis del recorrido del acuerdo en las últimas semanas y de los textos firmados finalmente demuestra que, en todo caso, la victoria de la Comisión y sus aliados es una victoria pírrica.

Han sido quince días de “presiones increíbles” sufridas por Valonia, la pequeña región de apenas el 1% de la población de la UE, donde se han concentrado todos los poderes políticos (y económicos) hasta conseguir torcer el brazo de su gobierno. El líder de los socialistas belgas y ex primer ministro, Elio di Rupo, llegó a asegurar que tanto él como el ministro-presidente de Valonia, Paul Magnette, habían sufrido coacciones directas de los dirigentes europeos.

También el presidente del Europarlamento, Martin Schulz, en una actitud sin precedentes, ha llegado a presionar al presidente socialista del gobierno valón para que se rindiera a las presiones de la Comisión. El también socialista alemán realizó esas presiones sin la aquiescencia de la Eurocámara, y diversas eurodiputadas/os quieren pedirle responsabilidades.

Las presiones se han librado también en los grandes medios, que han intentando sacarle los colores al gobierno valón por su declive económico, utilizando cuestiones como el reciente cierre de la fábrica de maquinaria Caterpillar para intentar justificar la necesaria apertura a las inversiones extranjeras que se promueve con el CETA. De hecho, aunque en la Comisión afirman que “han respetado con paciencia” los tiempos de las instituciones belgas, Juncker ha reconocido que sus negociaciones habían ido más allá del gobierno federal del país. Un equipo de la Comisión visitó varias veces Namur, capital de Valonia, durante los días del rechazo al CETA para discutir directamente sus objeciones.

La resistencia de la pequeña Valonia representaba en realidad el esfuerzo de miles de activistas que llevan años de campaña contra el CETA y el TTIP, y sumaba las reticencias de otros Estados miembros que no acababan de estar cómodos con el acuerdo en ciernes y que han exigido, al calor de las negociaciones para convencer a la región belga, introducir cambios en el texto de la manera que fuera posible.

En realidad, tras dos semanas de fracasos (un Consejo de Comercio que no pudo firmar el acuerdo, una Cumbre de líderes europeos con el primer ministro belga cabizbajo, incapaz de convencer a los valones, una ministra canadiense llorando, horas interminables de negociaciones…) se podría afirmar que ha sido la Comisión la que ha dado su brazo a torcer.

Es cierto que el presidente Juncker y su equipo, con Malmström al frente, han salvado la cara evitando “un golpe muy serio a la política comercial común y a la credibilidad de la UE”, en palabras de un alto diplomático de un país europeo. Pero tampoco puede negarse que Valonia solo ha bajado los brazos tras conseguir un acuerdo de escala nacional con numerosas condiciones, que también se han plasmado de manera parcial en la Declaración firmada como anexo al CETA. En todo caso, tras la firma quedan numerosos pasos por dar para que el acuerdo con Canadá entre en vigor, de manera provisional primero y de manera total posteriormente.

El camino que le queda al CETA

El primer reto del CETA será conseguir el apoyo de la mayoría simple de las y los diputados del Parlamento Europeo, en una votación que, si no se celebra en diciembre, deberá esperar a febrero. En principio, ese primer trámite no debería dar problemas a las partes firmantes: votará a favor la gran coalición de facto, formada por los conservadores del PP Europeo y el grupo de los ‘Socialistas y Demócratas’, a la que se unirán los liberales del ALDE, el cuarto grupo de la Cámara. La oposición quedará en manos del GUE/NGL, el grupo de izquierdas del Parlamento, y Los Verdes, junto a algunas eurodiputadas/os belgas y franceses.

Es sabido, también, que los socialdemócratas franceses en conjunto están siendo muy combativos en las negociaciones del TTIP, el tratado comercial con Estados Unidos, así que la disciplina de voto socialista podría romperse. En todo caso, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha señalado que su previsión “es que no habrá problemas en el Parlamento Europeo”.

Una vez aprobado el CETA por el Parlamento Europeo, las dos partes procederán a la aplicación provisional del acuerdo. Este es el as en la manga de la Comisión, ya que permitirá que el tratado se aplique sin el tercer paso necesario para su ratificación, la aprobación por cada Estado de la UE. Sin embargo, gracias a las reticencias de Valonia, de numerosos juristas, del Tribunal Constitucional alemán y de varios países, la aplicación provisional sólo se producirá respecto de determinadas partes del tratado y no respecto de la totalidad del capítulo más criticado: el de la protección de la inversión extranjera. Aun así, durante la rueda de prensa tras la firma, el propio primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, ha señalado que “una de las claves es que la entrada en vigor provisional representa el 98% de lo que es el CETA”.

A partir de ahí, el CETA libraría su última batalla, una lid con casi 40 escenarios pues en algunos Estados miembros, como evidentemente Bélgica, el Tratado requerirá la aprobación en los parlamentos regionales. Por esta razón, Bruselas tiembla ante otros ‘valones’ en cualquier rincón del continente y, entre bambalinas, no se descarta que probablemente el acuerdo con Canadá nunca llegue a ser ratificado del todo.

Si finalmente el CETA descarrila porque alguno de los Estados Miembros de la UE no lo ratifica o, incluso, si un Tribunal Constitucional o una institución similar falla en contra de la compatibilidad entre el CETA y alguna de las Constituciones nacionales, finalizaría la aplicación provisional del acuerdo. La duda estriba en saber cuándo va a ocurrir esto ¿será inmediato el cese de la aplicación? ¿Habrá un tiempo mínimo para que el CETA muera definitivamente?

Esta cuestión ha ocupado, entre otras, un lugar central en el debate que ha llevado hasta el sí de Valonia. Si repasamos los documentos publicados tras la negociación en Bélgica se observa que la aquiescencia valona se ha conseguido mediante la adopción de una resolución firmada por el conjunto de autoridades belgas implicadas. Este texto, resultante de la negociación intrabelga, establece condiciones importantes que pueden lastrar la vida del Tratado.

Las condiciones de Valonia

En primer lugar, y como declaración principal, las autoridades implicadas van a realizar a intervalos regulares evaluaciones de las implicaciones sociales y ambientales de la aplicación provisional. Si una de las entidades federadas informa al gobierno belga de su decisión definitiva y permanente de no ratificarlo, éste deberá notificar en un plazo máximo de un año al Consejo la imposibilidad total de ratificación. Valonia y las otras federaciones siguen teniendo en su mano la muerte definitiva del CETA.

Un segundo punto clave es que los distintos Gobiernos belgas también han acordado elevar ante el Tribunal de Justicia de la UE una solicitud de examen de la compatibilidad del mecanismo de resolución de controversias inversor-Estado (ICS) con los Tratados de la UE. Estas regiones han manifestado en ese mismo texto su negativa a ratificar el CETA si se mantiene el capítulo 8, respecto de la inversión extranjera, tal y como está en el texto.

Además, la resolución incluye una previsión de activar la cláusula de salvaguarda en materia de agricultura, y la obligación de que el Parlamento belga apruebe cualquier iniciativa en materia de cooperación reguladora que trate competencias compartidas con Bélgica.

Las reclamaciones valonas contra el CETA también han estado muy centradas en los posibles cambios de la legislación europea en áreas como los productos transgénicos, en concreto sobre su “autorización, comercialización, crecimiento y etiquetado” en suelo europeo. El texto belga “reafirma que el CETA no afectará a la legislación de la UE” sobre estos alimentos, pero no hace mención, por ejemplo, a posibles problemas en la gestión del agua.

El resto del acuerdo intrabelga se vincula con el contenido de la Declaración interpretativa del CETA que llevaba meses fraguándose y que ha sido engordada y acabada in extremis, como único camino posible para sortear obstáculos que parecían infranqueables.

Realmente ¿qué han firmado la UE y Canadá?

El contenido del CETA finalmente firmado no ha cambiado, es exactamente el mismo que rechazó el Parlamento valón y que ha suscitado las críticas de Estados, movimientos sociales, sindicatos e incluso del propio Tribunal Constitucional alemán. Sin embargo, junto con el CETA se ha firmado una Declaración anexa que debe entenderse como parte del acuerdo.

Esta declaración de 12 páginas contiene dos novedades fundamentales respecto de los textos filtrados antes de que Valonia se rebelara. Por un lado, la Declaración se reconoce a sí misma como interpretación obligatoria en el sentido del artículo 31 del Convenio de Viena sobre el derecho de los Tratados. El CETA, por tanto, debe interpretarse según el sentido que le dé esa declaración, que incluye un listado de los artículos específicos a los que afecta y que deben ser interpretados según sus indicaciones.

Esta contundencia choca con la segunda de las novedades que incluye la Declaración, con afirmaciones que van en sentido totalmente contrario al contenido del CETA. Por ejemplo, en la Declaración se reconoce que del CETA no se va a derivar un trato más favorable para los inversores extranjeros que para los nacionales. Si aplicamos estrictamente esta idea, directamente hemos de eliminar del texto el mecanismo de solución de controversias inversor-estado (ICS), lo cual significaría dejar caer una de las piezas fundamentales del Tratado. ¿Cuál puede ser la solución? ¿Están diciendo realmente una cosa y la contraria? La respuesta puede estar en el propio artículo 31 del mencionado Convenio de Viena, donde se señala que la interpretación de todo tratado debe realizarse en primer lugar atendiendo a su texto y en segundo lugar a las declaraciones anexas. Si se aplica esta norma de manera rigurosa queda claro que, en todo caso, va a primar lo que diga el CETA, lo que sin duda resta valor a la Declaración que tantos esfuerzos ha costado firmar.

El anexo parece escrito para fomentar la tranquilidad. Su preámbulo tiene un aroma conocido y repite las bondades del CETA y sus potencialidades para impulsar la economía, incluyendo afirmaciones como que “el principal propósito del comercio es aumentar el bienestar de la ciudadanía”; el reconocimiento del derecho a regular; el reconocimiento de la capacidad de ambas partes de plantear y conseguir sus “objetivos legítimos de políticas públicas” decididas por sus instituciones democráticas; o la afirmación de que el CETA no rebajará los estándares y regulaciones relativas a la salud, protección del consumidor, ambiente o protección de los derechos laborales. Ambas partes reafirman su compromiso con el principio de precaución y reiteran que la cooperación en materia normativa será voluntaria, algo que es evidente según el capítulo 21 del CETA. No se explica en cambio que si una de las partes decide “voluntariamente” apartarse del método de cooperación debe justificarlo y esta justificación no es sencilla.

A partir de ahí la Declaración aborda los temas que más reticencias y polémica han despertado durante las negociaciones: el derecho a regular de los Estados y sus entidades, los mecanismos de cooperación reguladora, los servicios públicos, el ICS (el mecanismo de arbitraje entre inversor y Estado), el desarrollo sostenible (en cuestiones laborales y ambientales), las consultas con los agentes sociales, la contratación pública, el agua, las pymes o la protección de los pueblos aborígenes de Canadá.

En muchos de estos puntos la Declaración es una mera repetición de lo dicho hasta ahora: buenas intenciones sin modificar el texto del CETA. Sin embargo, hay algunas novedades como la mención a los sistemas de seguridad social, que se reconocen expresamente fuera del ámbito del tratado, y quedan exentos de las obligaciones de liberalización establecidas para el conjunto de los servicios en diversos capítulos del CETA.

Otro ejemplo es la materia laboral, ya que se afirma que los mecanismos de sanción por incumplimiento de los estándares laborales (mínimos) serán vinculantes, un extremo que no está establecido en el tratado y que, sin duda, generará confusión a la hora de activar estos mecanismos. Una parte positiva es que se remarca que el CETA no afecta a los derechos de negociación colectiva y de huelga.

Menos clara resulta la parte de la declaración que atañe a la contratación pública: se afirma que ninguna previsión del CETA va a ser un obstáculo para la introducción de cláusulas sociales y ambientales, pero el contenido del Tratado apunta a lo contrario. También se subraya que los stakeholders, o partes con intereses en el CETA, no son solo empresas, sino sindicatos, grupos ecologistas, cosa que hasta ahora no se contemplaba.

La parte dedicada a la protección de la inversión extranjera es la que más profundamente afecta al contenido del CETA. Para matizar la frase comentada sobre la no discriminación entre inversores extranjeros y nacionales, en la Declaración se indica que el “trato igual”  significa que los inversores extranjeros pueden, que no deben, utilizar los tribunales estatales. Además, se clarifica que una modificación normativa no puede ser objeto de un recurso de un inversor, y que sólo las empresas con un claro vínculo con Canadá o la UE podrán utilizar estos mecanismos (lo que no es óbice para que el mecanismo siga siendo una avenida para las empresas de EEUU porque muchas tienen filiales en Canadá).

La Declaración incluye cuestiones que ya se habían afirmado como un maquillaje que no cambia el corazón del mecanismo de ICS (jueces seleccionados por su currículum, un código de conducta, normas de remuneración, etc). Ante este contenido, los sectores críticos recuerdan que el principal problema es que el mecanismo de ICS genera una justicia paralela sólo al alcance de las empresas extranjeras, algo que no cambia con la Declaración anexa. Haciendo bandera de esta nueva aproximación a los mecanismos de solución de controversia inversor-Estado, la Declaración confirma la voluntad de la UE de caminar con rapidez y con el apoyo de Canadá hacia una Corte Multilateral de Inversiones.

También es importante señalar que la Declaración incluye la cuestión del agua. Aunque la Comisión había prometido dejar este asunto fuera del acuerdo, el European Water Movement ha analizado el capítulo del CETA sobre ‘Derechos y obligaciones relacionados con el agua’ y concluye que facilitará en Europa y Canadá “el acaparamiento del agua por parte de empresas multinacionales”. Aunque este capítulo considera que el agua no es un bien ni un producto y, por tanto, queda fuera del acuerdo comercial, el European Water Movement alerta de que sus usos posteriores como mercancía (agua potable, saneamiento o riego agrícola) sí abren la posibilidad de que esté sujeta a los mecanismos del CETA. Para contrarrestar estas críticas, se ha introducido una cláusula interpretativa asegurando que “nada en el Acuerdo obliga a la UE a permitir el uso comercial del agua para cualquier propósito”.                                                 

Tras el CETA, ¿está muerto el TTIP?

Juncker y su equipo, la autodeclarada “Comisión política y no de tecnócratas”, tienen serios problemas para sacar adelante su agenda política y especialmente uno de sus pilares, la política comercial. En el último choque de trenes europeo se ha evidenciado cómo, en este tema, lo que debería haber sido un paseo triunfal se ha convertido en una pírrica victoria y esto va a afectar sin duda al TTIP.

La suerte del tratado con los Estados Unidos está en sus horas más bajas. Los socialistas del continente están divididos y tienen por delante muchas votaciones para ahondar en sus contradicciones, sobre todo por sus repetidas sentencias de muerte al TTIP. El tiempo dirá si se materializan estas sentencias de muerte de ciertos políticos franceses y alemanes en horas preelectorales pero, de momento, ponen palos en las ruedas de los Tratados de Libre Comercio de nueva generación. Por añadidura, una gran parte de la ciudadanía conoce el CETA, el TISA –Acuerdo sobre el Comercio de Servicios que negocian 23 miembros de la OMC– y sobre todo el TTIP.

La lucha pública de Valonia en las dos últimas semanas ha supuesto un espaldarazo y un reconocimiento a la labor de las campañas y movimientos sociales que, en palabras de sus miembros, van a seguir peleando para extender el conocimiento y el rechazo de estos tratados al conjunto del continente. Como apuntan desde los movimientos de rechazo al CETA, “puede parecer que hemos perdido una batalla, pero hemos salido con la moral alta y el grueso de las tropas intactas, no todos pueden decir lo mismo. Ahora no vamos a bajar la guardia, tenemos por delante la votación en el Parlamento Europeo y hay que seguir en las calles”.

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  • Adoración Guamán es profesora titular de derecho del trabajo en la Universitat de València y autora del libro TTIP, el asalto de las multinacionales a la democracia.
  • Alexandre Mato
    Periodista por la UCM, donde cursó un Máster en Relaciones Internacionales. Antiguo editor jefe de cierre de ‘Mercados’, ha pasado por la Cadena Ser, Informativos Telecinco y ‘El Confidencial’. Colabora con la TVG o Telemadrid. Vive en Bruselas. @xandre_mato
  • Pablo Sánchez Centellas

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La pyme española: adaptación digital sí, transformación digital… aún no

El autor reflexiona sobre las necesidades de avanzar en la digitalización empresarial pese a la actual dificultad a la hora de transformar los negocios

La pyme española: adaptación digital sí, transformación digital.. aún no
La pyme española: adaptación digital sí, transformación digital.. aún no – FOTOLIA
JOSÉ MARÍA SÁNCHEZ SANTA CECILIA 20/06/2016 01:12h – Actualizado: 11/07/2016 17:32h.

Es comúnmente admitido que en España hay buenos directivos, gente preparada y sanamente ambiciosa. Tenemos buenas escuelas de negocio, personas con alta capacidad de trabajo y nos sabemos fantásticamente la teoría, entonces, ¿qué nos ocurre, para tener tanta dificultad a la hora de transformar los negocios? ¿por qué tenemos tanto respeto o incluso miedo a lo que se nos viene encima?

Estamos viviendo la cuarta revolución industrial: la revolución de la tecnología, la humanidad se está transformando, la forma en que consumimos, nos relacionamos, vivimos, y por supuesto hacemos negocios está cambiando. Vivimos la era del poder del software, la capacidad de computación casi ilimitada. La inteligencia aplicable a los datos y la interconexión permanente a través de dispositivos móviles, han catapultado de manera exponencial nuestro acceso al conocimiento y nuestras capacidades.

La profundidad de los cambios: sociales, biológicos y económicos que se están produciendo, y la potencia de la tecnología disponible, permiten la modificación rompedora de la mayoría de las industrias y por tanto dejan hueco a una innovación, que sinceramente poco tiene que ver con decidir tener presencia en la web, crear un canal online de comercio electrónico o mejorar los dispositivos móviles de mis empleados y sí mucho más, con reinventar la forma en que trabajamos, tomamos decisiones, nos relacionamos con proveedores y clientes y sobre todo con la creación de nuevos modelos de negocio.

Algunas grandes empresas, ya lo tienen claro, pero su tamaño y «antigüedad» no les permite reaccionar tan rápido como quisieran, en el lado contrario muchas pequeñas startups, aunque probablemente adolecen de experiencia ejecutiva en entornos de gestión avanzada, no tienen ningún pudor en tratar de reinventar negocios. Pero en España, el 90% de las empresas son pequeñas o medianas, y muchas de ellas tienen a su dueño, que probablemente ha sido exitoso, al mando.

Sin embargo, la sensación y, por desgracia, la comparación con los entornos estadounidense o británico, nos transmite claramente: la angustia que nace de la incapacidad para afrontar los cambios, el aturdimiento que les impide moverse a la velocidad que se ha instaurado como nuevo estándar, y sobre todo, la parálisis que produce lo que en su propia complejidad les supera, dado que no se alcanza a entender en su globalidad.

Transformar no es adaptar, requiere valentía, velocidad, entender los cambios, anticiparlos, aplicar vanguardia tecnológica, separar divisiones, crear modelos de innovación, mirar el negocio desde fuera y sin duda atreverse a equivocarse. La digitalización permite más de lo que podemos imaginar, permite transformar a los empleados, a las compañías, a los negocios, a las industrias y con todo ello a nuestra sociedad.

José María Sánchez Santa Cecilia es el General Manager de la consultora Prodware Spain

 

Experto mundial revela los 23 mitos del capitalismo

Los países ricos recetan la medicina que ellos no se tomaron, dice el economista Ha-Joon Chang

El estallido financiero de 2008 dejó desnudo a un ídolo que parecía indestructible desde la caída del muro de Berlín: el capitalismo.

 

El economista surcoreano de la Universidad de Cambridge, Han-Joon Chang, autor de dos libros traducidos a decenas de idiomas -el recién publicado las “23 cosas que no le dijeron del Capitalismo” y “Malos Samaritanos, El mito del libre comercio y la historia secreta del capitalismo”- se encuentra entre los más destacados críticos del rumbo neoliberal adoptado desde los ’80.

 

A pesar de esta postura crítica, Chang no es un anticapitalista.”El capitalismo es el peor sistema, si uno quita al resto”, ironiza.

  BBC Mundo entrevistó a Chang durante una visita suya a Londres para promover la publicación de su libro.

 

¿Qué son entonces estas 23 cosas que no nos dicen del capitalismo?

 A uno le puede gustar o no el capitalismo, pero todo el mundo asume que sabe de qué se trata. Lo que intento mostrar es que muchas de las premisas que se usan para el capitalismo son medias verdades o directamente mitos.

 

La idea del libre mercado, por ejemplo. El mercado libre no existe. Todo mercado tiene reglas y límites que restringen la libertad de elección.

 

¿Por qué un chofer de autobús de Suecia gana 50 veces más que uno de Nueva Deli? Porque el de Nueva Deli no puede ir a Suecia pues hay límites a los flujos migratorios.

 

Otro mito es que cuando más libre mercado y menos gobierno, más riqueza. Esto no es así. Se vio claramente en el caso de la desrregulación del sistema financiero que tomó lugar desde la década del ’80 que, como se vio en la crisis financiera de 2008, destruyó mucha riqueza.

 Por eso digo también que los mercados financieros tienen que ser menos eficientes: una mayor eficiencia intensificaría la especulación y el cortoplacismo de las inversiones.

 

En el libro que publicó en 2008, “Malos Samaritanos”, usted examina otro tipo de mitos: los que hay en torno al desarrollo económico.

 El libre comercio es uno de los mitos. Los países desarrollados dicen que los países en desarrollo tienen que permitir el libre flujo de capitales y mercancías para desarrollarse.

 Esta posición ignora la política adoptada históricamente por los mismos países desarrollados.

 Tomemos el caso del Reino Unido, cuna de la Revolución Industrial. En el siglo XVII, Daniel Defoe, el autor de Robinson Crusoe, que era también empresario y espía, publicó una historia sobre el comercio inglés que muestra el proteccionismo aplicado desde el siglo XV.

  Esta política sigue hasta el siglo XIX, cuando el Reino Unido se vuelve partidario del librecomercio porque ya ha desarrollado plenamente su industria, de modo que no necesita protegerla.

 Lo curioso es que inmediatamente borra su propia historia y pregona lo que no practicó para desarrollarse, es decir, le exige al resto del mundo que adopte el Libre Comercio.

  

Estados Unidos no siguió el ejemplo que pregonaba el Reino Unido.

 

En el siglo XIX y en las primeras décadas del XX, EE.UU. fue el país más proteccionista del mundo. Eso sí, una vez que desarrolló plenamente su industria, exigió al resto que se convirtieran al Libre Comercio.

 La lista de países que usaron una estrategia similar es muy larga: Francia, Japón, Alemania, Finlandia, Italia, Noruega, Austria, entre otros.

  En su libro usted menciona el caso de su propio país, Corea del Sur.

Nací en 1963. En esos años, el ingreso per capita de Corea del Sur era menos de la mitad del de Ghana.

En 1977 el ingreso per capita ya era de US$1.000 y el país se había convertido en un gran exportador de coches, semiconductores y otros productos de alta elaboración manufacturera.

Tapa del libro de Ha-Joon ChangTapa en inglés de “23 cosas que no le dijeron sobre el capitalismo”

Corea del Sur aplicó todas las recetas que los países desarrollados dicen que no hay que aplicar: subsidios, proteccionismo, planes estatales, intervencionismo.

No digo que esta política sea una varita mágica. Lo que digo es que si uno estudia la realidad de los países en desarrollo de la posguerra, la historia oficial que pregona el neoliberalismo con el FMI y el Banco Mundial a la cabeza, no se condice con la realidad.

El milagro japonés es un ejemplo bien claro, pero también lo es China o Corea del Sur.

Se habla, por ejemplo, de los años ’60 y ’70 como “la época negra del proteccionismo” en el Tercer Mundo.

El ingreso per capita durante esa “época negra” de México fue del 3,1 %. Entre 1985 y 1995, el período en que empieza la liberalización económica, fue del 0,1% y con el supuesto paraíso de libre comercio del NAFTA, creció un 1,8% entre 1995 y 2002.

¿No cambia esto con transacciones en los mercados financieros que se hacen en microsegundos gracias a la revolución tecnológica?

Uno de los mitos del capitalismo que analizo es precisamente esta idea de que la globalización es inevitable debido a internet.

El telégrafo en el siglo XIX produjo una revolución de las comunicaciones mucho mayor que internet.

Antes del telégrafo se tardaba dos semanas en barco transmitir un mensaje transatlántico. Con el telégrafo, se redujo a siete minutos.

Y si se compara ambas épocas, el mundo del barco a vapor y el telégrafo, estaba mucho más globalizado que el de los años ’40, ’50 y ’60 del siglo XX, a pesar de la enorme diferencia tecnológica.

Es cierto que las transacciones financieras que se hacen en segundos, pero ¿por qué son posibles esas transacciones? Porque los mercados financieros fueron desrregulados.

El recurso a la tecnología es una manera de negar que en realidad se trata de una decisión política.

La verdad de los mitos

  

Aqui otros de los mitos del capitalismo desarrollados por el autor:

 

1 – El libre mercado no existe.

2 – La máquina de lavar transformó más el mundo que el internet.

3 – El libremercado raramente hace rico al pobre.

4 – El capital no es trasnacional: tiene nacionalidad.
5 – No vivimos en una era postindustrial.
6 – EE.UU. no tiene el más alto nivel de vida del mundo.
7 – La educación por sí misma no garantiza la riqueza de una nación.

8 – A pesar de la caída del comunismo somos sociedades planificadas.

 9 – La igualdad de oportunidades es desigual.

10 – Los mercados financieros tienen que ser menos y no más eficientes.

 11 – La gente en los países ricos es menos emprendedora que en los pobres.

Psicología de las Minorías Activas, Serge Moscovici

Investigaciones sobre influencia social y cambios sociales radicales. Os ofrezco un valiosisimo texto extraido del blog de influencia social

Serge Moscovici es creador del  laboratorio de Psicología Social (1965) en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales en París.

La psicología social de la innovación y la teoría de las representaciones sociales son actualmente teorías de indiscutible importancia en la psicología social moderna y fundamento de numerosos programas de investigación.

Su visión de la psicología social y su red conceptual, ha ofrecido una nueva interpretación de la realidad que se crea en el mundo científico y ha permitido considerar aspectos de la vida social que no eran pensados hasta entonces.

Serge Moscovici ocupa un distinguido lugar en la psicología social contemporánea. La magnitud e impacto de sus proyectos le ha merecido renombre internacional y las más altas distinciones en varias universidades del mundo: London School of Economics and Political Science, Bolonia, Bruselas, Génova, Glasgow, Roma, Sevilla, México, por su innovadora obra científica. La importancia de sus ideas ha trascendido Francia y se ha transformado en un legado para la psicología social tanto en Europa como en América Latina

Moscovici da un enfoque al estudio de las minorías activas en los procesos del cambio social, ya que hay tres temas principales en la sociología actual: el problema del cambio, el papel de la influencia social en este y la significación integral que tienen las minorías como factores de cambio. Moscovici aborda los dos modelos que están contrapuestos el funcionalista y el modelo genético y para entender el encuadre teórico de Moscovici se tienen que tomar en cuenta tres puntos:

  1. influencia social puede      ser en ocasiones un factor de cambio,
  2. las minorías no son      dicotómicas o selectas y poderosas o impotentes y conformistas, y,
  3. el de las minorías activas      que inducen cambios en la mayoría solo por su influencia, separada del      poder.

Este modelo genético de Moscovici, dice que todo individuo en un grupo y todo grupo en una sociedad es, al mismo tiempo, fuente potencial de influencia, al margen de la cantidad de poder que el sistema social le atribuya. Además hace la distinción entre teoría y modelo: que es la conceptualización de un grupo de fenómenos, elaborada mediante un principio racional, cuyo propósito final es suministrar los términos y relaciones de un sistema formal que, una vez validado se convierte en teoría.

la influencia social arranca siempre del poder, fuente inagotable de influencia. Y el poder no provoca cambios, los evita y los reduce a y refuncionaliza para servir a su propia pervivencia y a la de sus objetivos. En psicología social y en sociología, la influencia social se entiende como la capacidad de un individuo de modificar el comportamiento de otro sin recurrir a la fuerza como la transformación observable en el comportamiento de un miembro de un grupo cuando interactúa con otro u otros o con el grupo en su conjunto. Habla también de como la influencia social ha sido considerada habitualmente como un proceso asimétrico (Moscovici señala este punto muchas veces en su libro) en el que el individuo o un grupo influye en otro actor social y le hace modificar su comportamiento o el curso de su acción.
Moscovici dice: la influencia social se convierte en un genuino factor de cambio cuando la minoría influye en la mayoría solo por su estilo comportamental, y en el ámbito de este por la consistencia de ese estilo.

Moscovici ha resaltado los implícitos ideológicos de la psicología social en el estudio de la influencia social, sobre todo en USA se ha desarrollado un modelo funcionalista que se ha preocupado por estudiar la conformidad social, la desindividualización, el control social en un sistema social supuestamente optimo, estable. En este sistema la influencia solo aparece como influjo de las relaciones de poder habidas en otro campo; y a lo más, como simple reformismo desde arriba.

La estabilidad del sistema es solo momentánea y no duradera, dentro de un proceso de cambio social; de ahí que las normas sean solo coyunturales y ser un marginado social o un “incorforme al grupo o a la norma”  sea necesaria cuando para ser innovador tanto en ideas como en visión y así transformar la sociedad haciéndola avanzar. Dentro de este, el estudio de la influencia social aparece como tema central cuando se quiere analizar la influencia de las   minorías en el mundo actual.

Hoy vivimos en una época en la que el resurgir de las minorías activas está logrando anular la mala conciencia del “marginal”, al considerarse así mismo con potencialidad de alternativa social. Habrá de apoyarse del estudio de la psicología social del conflicto mayoría/minoría ocasionado por la actual eclosión de las minorías.

Conviene distinguir entre poder e influencia. El poder implica imposición desde fuera, uso del control exterior en una situación de desigual reparto de recursos. Mientras que la influencia emplea medios de tipo ideológico, psíquicos, consiguiendo un control interior, actuando desde dentro y sin suponer desigualdad de recursos entre las partes. Las relaciones entre poder e influencia son dinámicas y, a veces, inversamente proporcionales. Hay situaciones con mucho poder y poca influencia (situaciones autoritarias), y situaciones con mucha influencia y poco poder (las de las minorías activas). Aunque se puedan prever situaciones de gran poder o mucha influencia (la de las elites religiosas o ideológicas) y de poco poder y poca influencia (la de los grupos marginados). No todo grupo minoritario es innovador.
Moscovici empieza por decir que la principal característica del tiempo presente es el tránsito de una época mayoritaria a una época minoritaria. Esto nos induce a mirar desde una perspectiva nueva ciertos fenómenos. El fenómeno que señala es: la facilidad con que se manipula y se dirigen las ideas, el lenguaje y el comportamiento de un individuo o de un grupo; la presteza con que la gente se adhiere, como en estado de hipnosis, a ideas que poco antes le eran totalmente ajenas. A pesar de las enormes presiones que se ejercen para lograr la uniformidad en las ideas, en los gustos y en el comportamiento, los individuos y los grupos no solo son capaces de oponer resistencia, sino que llegan a crear nuevas formas de ver el mundo, de vestir, de vivir, de alumbrar ideas nuevas en política, en filosofía o en las artes, e inducen a otras personas a aceptarlas. Eso es la lucha entre las fuerzas conformistas y las fuerzas innovadoras, esta se ha explicado por causas económicas, históricas y sociales.
En estos fenómenos el tipo de relación al que se recurre es el de la influencia. En dicho fenómeno sucede algo que escapa a la conciencia del individuo: este se comporta como si estuviera “poseído” por otro o pudiera “poseer” a otro y obligarle a hacer lo que no quiere. Hasta hora la psicología social ha sido de la mayoría, y de la autoridad que supuestamente la representa. Los alejamientos de la norma se estudian como forma de desviación. Moscovici dice que ha llegado la hora de buscar una psicología de la influencia social que sea también una psicología de las minorías consideradas como fuente de innovación y de cambio social. En otras palabras: ciertos grupos que eran definidos y se definían así mismo, generalmente, en términos negativos y patológicos frente al código social dominante, se han convertido en grupos que poseen su propio código y, además, lo proponen a los demás a título de modelo o resolución de recambio. La consecuencia es que no debemos catalogar a tales grupos o individuos entre los objetos, sino entre los sujetos sociales. Estos grupos desviantes, marcados por la anomia, generan su propia nomía, mientras que ciertas partes pasivas se convierten en partes activas.
En las investigaciones actuales se desarrollan conceptos ad hoc y se utilizan procesos matemáticos que le dan a estas una apariencia de desarrollo, pero estas investigaciones dan resultados cada vez más pobres, y el modelo ocupado para estas investigaciones es el modelo funcionalista.
En el modelo funcionalista, la desviación representa el fracaso en la inserción del sistema. La normalidad, representa un estado de adaptación al sistema, un equilibrio con el medio social y una estrecha relación entre ambos. El proceso de la influencia tiene por objeto la reducción de la desviación, la estabilización de las relaciones entre individuos y de los intercambios con el mundo exterior. La conformidad se presenta como una exigencia del sistema social: conduce al consenso y al equilibrio. Para lograr este objetivo deben efectuar los cambios aquellos que poseen información y ocupan posiciones clave. Su eficacia es máxima cuando existe un grado elevado de integración y de control sociales.

http://juandzuam.blogspot.com.es/2013/06/psicologia-de-las-minorias-activas_19.html

» La gran mentira de la sanidad privada en 8 gráficos La gran mentira de la sanidad privada en 8 gráficos

Me ha parecido muy interesante este articulo escrito por Alberto Sicilia, visto en Principia Marsupia. Y es que cada vez que veo la TV o la prensa con las declaracionen de turno, o se han reinvenaado als matematicas o nos tomas por estúpidos/as. En fin, comparto este articulo sin desperdicio. Disfrutenlo.

“El mercado es más eficiente que el Estado gestionando la sanidad”

Desde que comenzó la crisis escucho cada vez más este argumento.

Podríamos abrir un debate filosófico al respecto. Pero en realidad no hace falta: hay datos.

Entre los países ricos existen dos grandes grupos en cuanto a cobertura sanitaria: EEUU y el resto. La diferencia entre estos dos “universos” puede observarse bien en este primer gráfico.

¿Qué porcentaje de la población tiene garantizada la protección sanitaria a través de un programa público?

porcentaje-cubierta-publico

Antes de continuar, hagamos algunos matices importantes. En EEUU hay ciertos programas públicos: Medicare, Medicaid, Veteran Health Administration, etc. (de ahí el 27% del gráfico anterior). En el “resto del mundo” las formas de gestión sanitaria no son exactamente iguales. En algunos países el Estado emplea directamente a los médicos (Reino Unido, España), en otros países la mayoría de las consultas son privadas pero el Estado paga las facturas (Francia) y también existe el “modelo suizo” donde la gestión se deja en manos privadas pero el Estado regula muy fuertemente a las compañías (ningún ciudadano puede quedarse sin seguro sanitario y las familias pobres tienen subsidios para pagarlo).

Si el mercado es más eficiente que el Estado gestionando la sanidad privada, entonces en EEUU la sanidad será muy barata y en el resto de países muy cara, ¿no?

Ocurre todo lo contrario, los estadounidenses son quienes más dinero se gastan en su sanidad (linea negra del gráfico)

gasto-sanitario

Bueno, quizás en EEUU la sanidad sea muy cara, pero los resultados serán mucho mejores que en el resto de los países, ¿no?

Todo lo contrario. EEUU tiene los peores índices sanitarios entre los países ricos. Veamos por ejemplo su mortalidad infantil.

mortalidad-infantil

¿Y la esperanza de vida?

esperanza

Otro ejemplo: amputaciones de extremidades inferiores por diabetes.

amputacion-diabetes

Entonces se gastarán tanto porque van mucho más al médico que el resto del mundo, ¿no?

Que no, que no.

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Bueno, pero siendo tan caro, seguro que las listas de espera no existen, ¿verdad?

Error.

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En el país más rico y poderoso del planeta, más de un tercio de los enfermos no pueden seguir un tratamiento por problemas económicos.

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Cada vez que escucho que “el mercado libre el más eficiente que el Estado gestionando la sanidad” tengo una respuesta clara: mira los datos.

Artículo de Alberto Sicilia, visto en Principia Marsupia

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Descarrilamiento en Santiago: La espectacular respuesta de los españoles en catástrofes. ¡Todos a una Fuenteovejuna!

Descarrilamiento Santiago de CompostelaEl enorme accidente ferroviario de Santiago de Compostela ha desatado una oleada de solidaridad en Santiago. Desde el inicio del gran accidente los vecinos salían de sus casas aportando su ayuda incondicional, ayudando como podían, sacando heridos, dando mantas, evacuando con sus propios coches a heridos, desinteresadamente donando sangre a espuertas, médicos transeúntes que incluso estaban de vacaciones, se ofrecían a los hospitales para ayudar sin interés alguno, por pura solidaridad, humanidad y con una ética e integridad absoluta. Cada uno daba lo que podía y sabia. ¡¡Solidaridad con mayúsculas!!.

Los españoles, sean de la región que sean, son un pueblo muy solidario, unidos en la adversidad, humanitario y unido. Una vez más destacamos por el enorme patrimonio humano que tiene el “pueblo raso”. Ni los poderosos, ni los más ricos, sino el pueblo sencillo. Ese es el gran patrimonio cultural que poseemos. A menudo se nos tilda de pasivos, de consentir abusos deshonestos de nuestros poderosos. Bien hoy demostramos una vez más que juntos podemos remar contra el viento cuando lo decidimos todos.

Deseo dar mi agradecimiento enorme desde este humilde blog, a las personas de buena voluntad que colaboran activamente sin ser llamados cuando son necesarios allí donde hacen falta. ¡Todos a una Fuenteovejuna!    

Los consumidores creen que las empresas deben ser más éticas y transparentes

También reconocen que el precio sigue pesando más que la sostenibilidad de un producto a la hora de comprarlo

Dos encuestas realizadas recientemente muestran las opiniones de los ciudadanos en cuanto a la RSC. En una de ellas, proponen a las empresas tener códigos éticos que aseguren su buen comportamiento, así como que tengan más transparencia sobre los efectos sociales y ambientales de su trabajo, y en la otra, reconocen que el precio sigue siendo lo más determinante a la hora de elegir un producto, aunque les gustaría dar más importancia a la sostenibilidad de su fabricación. Por Carlos Gómez Abajo.

 

Los consumidores reconocen que siguen mirando más el precio de los productos que otros factores. Imagen: D.C.Atty. Fuente: Flickr.

Los consumidores reconocen que siguen mirando más el precio de los productos que otros factores. Imagen: D.C.Atty. Fuente: Flickr.
Dos encuestas recién publicadas muestran las opiniones de los españoles sobre lo que pueden hacer las empresas para mejorar su ética y colaborar con la sociedad, y qué criterios siguen a la hora de consumir productos.Fundación Entorno-BCSD España (perteneciente a WBSCD ), en el marco del proyecto RSC Made in Spain, en el que colabora la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ha realizado una encuesta sobre los aspectos que los ciudadanos consideran más importantes en la labor empresarial.Ante el desempleo (prioridad social para el 98,19% de los encuestados) la mayoría coincide en que las empresas podrían actuar bajando los salarios de sus directivos y agotando las vías de recolocación, antes de efectuar despidos. Y coinciden en que destinar parte de los beneficios empresariales al apoyo de emprendedores crearía nuevas oportunidades laborales.

La ayuda a los desfavorecidos, según la nota de prensa, sigue al desempleo como preocupación social con un 92,02%. Para mejorar la educación, tercera prioridad social, el 70% propone dotar a los alumnos de una mayor oferta de prácticas en empresas.

El 94%, por su parte, han seleccionado la corrupción como prioridad ética. Entre el 80% y el 90% proponen un código ético, el desarrollo de medidas que aseguren su cumplimiento y la incorporación de un protocolo que exija “prácticas de anticorrupción” en la cadena de suministro.

El beneficio rápido aparece en segundo lugar de las “prioridades éticas”, considerado por el 80% como un indicador de falta de ética. Aquí, el ciudadano propone la rendición de cuentas públicas, que incluya la medición de los impactos ambientales y sociales derivados de la actividad empresarial.

El resto de prioridades sociales son la vivienda y la explotación laboral, que ocupan la cuarta y quinta posición respectivamente. La salud queda relegada a la sexta posición y la desigualdad entre hombres y mujeres no ha llegado al 50%.

En materia ambiental, en torno al 90% de los encuestados proponen a las empresas una mejora en la eficiencia energética, el diseño de productos con mayor usabilidad y vida útil, así como la promoción de energías limpias.

Hasta el 14 de junio las empresas irán colgando sus casos empresariales en la plataforma de RSC Made in Spain, para que la ciudadanía pueda votar aquellas que conecten más con sus inquietudes reales. A partir del 17 junio, y hasta principios de septiembre, comenzará la votación ciudadana de modo que a la vuelta de vacaciones podremos saber qué iniciativas empresariales tienen mayor aceptación social.

Consumo responsable

La otra encuesta ha sido realizada por la consultora Deloitte, con la colaboración de varias empresas. En ella, los consumidores españoles afirman tener en cuenta la sostenibilidad en sus compras, aunque reconocen que el precio sigue siendo el principal factor que orienta sus decisiones de consumo en el día a día. Esta dicotomía aspiración-actuación es el fenómeno que se conoce como “Green gap” y que constituye una de las principales conclusiones del estudio, titulado El dilema del consumidor en España.

El 75% de los consumidores afirman que estarían dispuestos a pagar más por un producto que, además de ser funcional, contribuyera a la sostenibilidad del entorno. Sin embargo, ellos mismos señalan como factor determinante en su decisión de compra la relación calidad-precio y, en segundo lugar, los aspectos relacionados con la salud. Un 32% de los encuestados manifiesta que estaría dispuesto a pagar entre un 10% y un 15% más del precio base por adquirir un producto sostenible y casi un 20% estaría dispuesto a pagar entre un 6% y un 10% más.

Los resultados de la encuesta y los datos obtenidos en otras fuentes y estudios, reflejan que, aunque los ciudadanos están cada vez más familiarizados con los aspectos ligados a la sostenibilidad y al consumo responsable, no conocen con exactitud el significado ni el alcance de estos conceptos.

Deloitte también ha hecho un trabajo de campo con las 11 empresas del Foro Estilo Sostenible: Campofrío, DKV Seguros, Ecoalf, Ecoembes, Leroy Merlin, Mango, Grupo Matarromera, Melia Hotels International, Nestlé, PepsiCo y Unilever España.

Todas ellas coinciden en señalar el precio como el factor primordial en la decisión de compra. También coinciden en las dificultades que conllevaría el desarrollo de un sello único de sostenibilidad y en el papel de las Administraciones Públicas que, en su opinión, no deberían sobrerregular en la materia sino buscar la simplificación administrativa, la unidad de mercados y la homogeneización de criterios.

Tres casos

Durante la presentación del informe, celebrada en colaboración con la Fundación Biodiversidad, Unilever, Leroy Merlín y Ecoembes presentaron varias de sus iniciativas en torno al consumo sostenible.

Leroy Merlín apuesta por la innovación, ofreciendo productos eficientes e integrando el concepto “Do it yourself”. Unilever anima a los consumidores a incorporar pequeñas acciones en su día a día que mejoran su salud y bienestar. Y Ecoembes (dedicada al reciclado) promueve la creación de ciudadanos más concienciados, incentivando el reciclaje en casa.

Internet impulsa la revolución del consumo responsable y sostenible

Plataformas como “Producto Social Bruto” ayudan a transformar la sociedad, a través de prácticas de economía cotidiana

Desde el terreno empresarial, algunos movimientos como la Economía del Bien Común, están promocionando un cambio de modelo productivo. Desde el ámbito de los consumidores también se está produciendo una transformación: los ciudadanos son cada vez más conscientes de los efectos de los hábitos de consumo en la situación actual de la sociedad y del planeta, y quieren cambiar dichos hábitos. En este proceso, Internet está jugando un papel fundamental. En la Red de redes proliferan webs de información al consumidor, como “Producto Social Bruto”, que dan pautas para un consumo más responsable, justo y sostenible. Por Yaiza Martínez.

Imagen: patrimonio designs. Fuente: PhotoXpress.

Imagen: patrimonio designs. Fuente: PhotoXpress.
Desde el terreno empresarial, algunos movimientos están promocionando un cambio de modelo productivo. La Economía del Bien Común -promulgada en los países europeos por el economista austriaco Christian Felber – o la filosofía de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), son ejemplos de la búsqueda de fórmulas alternativas de hacer negocio, basadas en valores no solo económicos, sino también humanos, sociales y ecológicos.Desde el ámbito de los consumidores parece que también se está produciendo una transformación. Según un reciente informe de la Fundación Adecco, un 30% de los ciudadanos de nuestro país dejará en 2013 de consumir marcas que no considere responsables.Por otra parte, un análisis llevado a cabo por la consultora Havas Worldwide entre ciudadanos de 31 países ha constatado que el 61% de los consumidores creen que tienen más influencia como consumidores que como votantes.En este sentido, parece la población se está dando cada vez más cuenta de que, como reza la web de la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES) : “los ciudadanos tenemos a nuestro alcance una herramienta fundamental de cambio social, el consumo”.

Y es que, continúa la página, “como consumidores y ahorradores tenemos la oportunidad de utilizar nuestro criterio de decisión de acuerdo a nuestras convicciones y promover, a través de nuestros patrones de compra e inversión, la construcción de la sostenibilidad”.

Un cambio en Red

El cambio en los hábitos de consumo, de manera que estos se vuelvan más justos y sostenibles, está teniendo un gran aliado en un medio de comunicación: Internet. En la Red de redes, esta transformación está siendo fomentada, además de a través de iniciativas como los bancos del tiempo o el consumo colaborativo, a través de numerosos proyectos online.

Entre ellos, la plataforma mecambio.net, que propone fórmulas alternativas de gestión del dinero, de asegurar los bienes, de financiar proyectos o de realizar transacciones y compras. Mecambio.net proporciona listas de alternativas de proveedores energéticos que posibilitan una gestión energética cooperativa y sostenible; herramientas alternativas de conectividad, formas de adquisición de alimentos más directas y responsables, etc.

Otros ejemplos son consumeconcabeza.es, una web de la Fundación Entorno que también da pautas para desarrollar un mejor consumo, que conlleve ahorro, salud y sostenibilidad; o la web Guía para la Compra Sostenible, de la Diputación Foral de Bizkaia, en la que se puede encontrar información muy útil para incorporar criterios responsables y de sostenibilidad a la compra cotidiana.

David Beltrán, uno de los promotores de la plataforma PSB, cuyo lema es "Tú eres la demanda, cambia la oferta".

David Beltrán, uno de los promotores de la plataforma PSB, cuyo lema es “Tú eres la demanda, cambia la oferta”.
El caso de “Producto Social Bruto”

Estos son solo algunos ejemplos de lo que se está moviendo. En este contexto, ha surgido la plataforma “Producto Social Bruto” (PSB), una web de información al consumidor sobre las acciones positivas y negativas de compañías y bancos. Esta página ha elaborado asimismo su propio ranking de empresas sostenibles y responsables, para que el consumidor tenga una idea de en qué invierte su dinero cuando compra. Uno de los promotores de PSB, el investigador especializado en Neurociencia Cognitiva de la Universidad de La Laguna (Tenerife), David Beltrán, nos detalla en la siguiente entrevista los objetivos e inquietudes de esta plataforma:

¿Cómo surge esta iniciativa?

Pues del cansancio. Del cansancio de reunirnos y acabar quejándonos de lo nefasto de la situación actual, del cansancio de repetir lo erróneo del modelo de crecimiento que nos ha llevado hasta aquí y de confirmar un día tras otro la falta de intención real de la élite política y económica por emprender un cambio real. Fue desde ese estado de ánimo que surgió la idea de ser más activos, de hacer algo por el cambio, y el resultado fue el inicio del proyecto PSB; un proyecto, que fiel al lema con el que decidimos identificarlo (“Tú eres la demanda, cambia la oferta”), pensamos que contribuye a la “democratización” del sistema económico.

¿A qué público va dirigida?

A nuestro entender, PSB es ‘apto para todos los públicos’. Todos somos consumidores, y como tales podemos sentirnos atraídos por el tipo de consumo informado y responsable que aplicaciones como la nuestra pretenden promover. Es cierto, este tipo de consumidores es actualmente un grupo muy minoritario, pero dada la actual situación de crisis económica y ética en la que estamos inmersos pronto dejará de serlo.

Desde PSB, el consumidor puede jugar un doble rol: el de promotor de la información referente a las políticas positivas o negativas de las empresas y el de consumidor que hace uso de dicha información a la hora de establecer sus hábitos de consumo.

Pero, además, PSB es igualmente ‘apto’ para las empresas o corporaciones, ya que éstas pueden fijarse en nuestra aplicación para valorar el grado de difusión que tienen sus políticas relacionadas con la RSC.

¿Qué pretende conseguir?

Ser una fuente informativa de referencia para el consumo y las políticas responsables. Una ayuda para el establecimiento de hábitos de consumo responsable, y un espejo en el que las empresas puedan ver reflejada la difusión que tienen sus políticas, positivas o negativas.

En definitiva, una pieza más en la promoción del cambio de las relaciones económicas. La información es clave, y seleccionarla y empaquetarla en la forma de un índice fácil de valorar y entender es lo que, en esencia, se pretende desde PSB.

¿Cuántas personas están implicadas en este proyecto?

Actualmente estamos implicadas seis personas: tres hombres (el psicólogo y escritor Alberto Avilés, David Beltrán, y el psicólogo y profesor de la Universidad de Toronto, Gorka Navarrete) y tres mujeres (las psicólogas Isabel Orenes, Olivia Afonso, Rut Correia), con edades comprendidas entre los 29 a los 38 años. Todos formados como investigadores en psicología, aunque con desigual suerte en el padecimiento de los fuertes recortes que la investigación ha sufrido en los últimos tres años.

¿Qué respuesta ha tenido la iniciativa a día de hoy?

Aunque se trata de una iniciativa que está empezando, nuestro portal ya ha recibido más de 4.500 visitas, unos 2.000 visitantes únicos. Nuestros usuarios han subido más de 700 artículos y tenemos valoradas más de 200 empresas.

Nos han dedicado artículos en el blog de Triodos y en la web del Observatorio de Sostenibilidad Ambiental de la Provincia de Alicante. También estamos presentes en varias redes sociales donde difundimos las noticias que se añaden a PSB y los cambios en el índice PSB.

¿Qué filosofía subyace a la propuesta de un cambio en los hábitos de consumo?

La mayoría de ciudadanos queremos una sociedad más solidaria, más respetuosa con el medio ambiente y que mejore la calidad de vida de los trabajadores. Se trata de darnos cuenta de que como consumidores podemos promover esos cambios que todos queremos. Actualmente muchos ciudadanos son conscientes de que consumiendo responsablemente te permite hacer algo ya, mañana, para ejercer una influencia en los cambios sociales que no puedes tener a través de ningún otro medio.

¿Es posible mejorar la sociedad modificando el consumo individual?

Sí, es la mejor herramienta para un mundo en el que los poderes públicos, las grandes corporaciones y el sistema financiero tienen muchos intereses comunes, los cuales lamentablemente no suelen repercutir en un mayor desarrollo social. Un conjunto de consumidores críticos y exigentes pueden provocar grandes cambios en un sistema económico tan competitivo en el que las empresas son altamente penalizadas si sus ventas bajan más de un 5%.

La suma de los cambios en los hábitos de consumo de unos pocos consumidores puede provocar grandes cambios en las políticas de las empresas. Hay ejemplos recientes de grandes empresas como Apple (aumentando los controles sobre los condiciones laborales de Foxconn en China) o Nike (cambiando prácticas contaminantes a propuesta de Greenpeace) que han reaccionado ante la posibilidad de perder ventas.
En PSB se recogen noticias en este sentido.

¿Qué relación tiene este proyecto con el comercio justo?

Compartimos los objetivos y la filosofía que subyace al concepto de comercio justo. Creemos que debe imperar el respeto y la ética en todas las fases de la actividad económica. Pero nuestra iniciativa va más allá, pues queremos promover cambios en la economía del día a día, en los productos que encuentras todos los días en el supermercado que, desafortunadamente, no son los de comercio justo.

¿Qué vínculo tiene esta iniciativa con el concepto de responsabilidad social corporativa? (RSC)

La relación con el concepto de responsabilidad social corporativa es muy estrecha, pero con algunos matices. Los promotores de la RSC tratan de introducir los cambios en las políticas empresariales desde dentro de las empresas, poniendo el énfasis en la ética. Nosotros ponemos el énfasis en “democratizar” la actividad económica, es decir, en que las actividades de las empresas sean conocidas por el público, que sean evaluadas y sometidas al juicio de la opinión pública.

Aunque tomamos prestados muchos conceptos de la RSC queremos que sean los usuarios los que decidan la “bondad” de las políticas de las empresas según su propio criterio. Al mismo tiempo creemos que podemos ayudar a difundir la RSC entre el público general.
Para ello, un índice de responsabilidad social de las empresas como el que ofrece PSB puede jugar un papel importante en la medida en que son los propios consumidores los que crean el índice.

¿Cuáles son las tendencias de consumo que se están extendiendo actualmente?

Muchos consumidores están empezando a mostrar preferencia por productos más sostenibles y éticos. Un ejemplo es la demanda de productos de Comercio Justo en las grandes superficies.

Otro sería la popularización de los coches híbridos que, en EEUU y en Japón, empiezan a estar entre los más vendidos. Muy importante también es la aparición de la banca ética. Instituciones financieras como Triodos Bank están teniendo un crecimiento considerable en España.

¿Cómo podrían ayudar los cambios en los hábitos de consumo a la superación de la crisis económica?

Un nuevo tipo de demanda de consumo implica, de ser satisfecha, un cambio en lo que se ofrece al consumidor, un cambio en la forma de producir y comerciar, y también quizás en lo que se produce y comercia. Dicho cambio supone una oportunidad para emprender y promover en nuevos sectores, y de ese modo generar un nuevo tejido empresarial y productivo cuyo fundamento reside, y esto es lo importante, en un comportamiento comercial ético y responsable.

Porque no estamos ante una simple crisis económica, sino también ética, de valores. El comportamiento alejado de dichos valores es en gran parte responsable de las propias dificultades económicas que actualmente tenemos. Basta con ver, por ejemplo, el impacto que sobre las arcas públicas tiene el hecho de que las grandes empresas y corporaciones depositen su dinero en paraísos fiscales.

Un hábito de consumo que implique seleccionar productos de los que sepamos que sus productores pagan sus impuestos contribuirá sin duda a una mejor situación financiera de las administraciones, y por tanto de los servicios que recibimos de ellas. Eso, en nuestra opinión, también es superar la crisis.

¿Cómo podría el cambio de consumo individual transformar la economía a nivel nacional o global?

Un consumidor responsable e informado es seguramente un consumidor exigente, que toma sus decisiones no solamente basándose en parámetros como el precio y la calidad del producto, sino también considerando otros factores como el impacto en el medio ambiente de su producción, el tipo de relaciones laborales en la compañía que lo produce, la implicación de la empresa en el desarrollo de su entorno social o la política fiscal de ésta.

Con una masa crítica suficiente de consumidores responsables, la relación típicamente unidireccional entre empresa y consumidor pasará a tener un perfil más bidireccional.

Uno en el que el consumidor influirá en el comportamiento de las empresas en aspectos que van más allá de la presentación final del producto a consumir.

Los cambios en los hábitos de consumo pueden transformar la economía local, nacional y global. Un consumidor responsable apoya al pequeño comercio que suele estar basado en productos locales con lo que se podrían observar cambios directos en nuestro entorno.

Pero al mismo tiempo podemos influir en la conducta de las corporaciones multinacionales. No es lo mismo comprar Puma, una compañía que está evolucionando hacia la responsabilidad, que Adidas. Las grandes empresas son sensibles a estos cambios y casi sin darnos cuenta, desde nuestras poblaciones locales, podemos estar mejorando la calidad de vida de trabajadores en países menos desarrollados.

Además de las páginas mencionadas, otras webs de información que el ciudadano puede consultar para practicar un consumo más responsable, justo y sostenible son las siguientes:

consumoresponsable.org : Espacio para el consumo responsable de la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES). Desde esta página se puede acceder a un canal de venta de productos por Internet con más de 4.000 referencias repartidas en 11 grandes categorías. Todos estos productos tienen un nexo común: el consumo sostenible; y un principio operativo: la acción como eje fundamental del cambio

www.bancalimpia.com : Bajo el lema “somos clientes, no cómplices”, esta web informa a los usuarios de bancos sobre lo que hace cada entidad con su dinero. Las inversiones armamentísticas son las más generalizadas.

www.setem.org : Web de la Federación SETEM, constituida por 10 ONG de solidaridad internacional, que fomenta el comercio justo desde tres frentes: incidencia política, sensibilización de la ciudadanía y comercialización.

adicae.net : Es la web de la Asociación de Usuarios de Bancos y Seguros. Apoya a las víctimas de los abusos bancarios, defiende los derechos de los consumidores y gestiona el site cambialabanca.es, desde el que se promueve la “fuerza de los consumidores para impulsar cambios en el sistema financiero”.

www.ropalimpia.org : La Campaña Ropa Limpia (CRL) es una red internacional de ONG, sindicatos y organizaciones de personas consumidoras en 14 países europeos. Con ella se pretende mejorar las condiciones laborales en la industria textil y de material deportivo y minimizar el impacto de la producción textil sobre el medio ambiente, entre otros objetivos.

www.economiasolidaria.org : “La economía ha terminado siendo el fin en vez de ser el medio para conseguir una calidad de vida de toda la sociedad”, reza esta web que pretende ser un punto de encuentro, reflexión, participación, adhesión, y comunicación entre todos los sectores sociales, económicos, políticos y particulares.

Yaiza Martínez
Yaiza Martínez es escritora, periodista, y redactora-jefe de Tendencias21. Saber más del autor

Como dejar de pensar en la crisis

¡Por Dios! ¿alguien sabe cómo se hace  esto?. Una noche pensaba esto y al día siguiente Patricia me envía un mail con la respuesta. Ja! El universo conspira, no me lo puedo creer. Me leo el mail, y viene con un libro (“Saca la crisis de tu cabeza” de Cossimi Chiessa, y Ludovica Chiessa de ed Urano). Anda ya!! Pues no me lo pierdo. Me lo leo de cabo a rabo y  he de admitir que cumple lo que anuncia. Durante el tiempo que me duró el libro no pensé en la crisis. ¡Más bien pensé en como dejar de pensar en la crisis!  Hasta aquí, debo decir que lo recomiendo. 5-6  horas pasando de todo y haciendo otras cosas, por mi me vale.

Luego me puse a pensar, (por hacer algo, quizás el aburrimiento, no sabría decir) …. y me encontré haciendo uno de los ejercicios que propone. ¡Maldita curiosidad!. Me puse con el de la página 111, donde habla de trazarte objetivos comunitarios. Habla sobre la importancia de ayudar al prójimo. Te pregunta eso de: ”¿cómo se puede colaborar con alguna acción social? ¿Soy consciente de que puedo ayudar a mejorar la vida de otras personas?”.  Una pequeña acción puede suponer un gran beneficio para otra persona. La dichosa preguntita se me metió dentro! Y no puede sacármela de encima.  Me acordé que tampoco hay que irse en plan Teresa de Calcuta. Acabo de enviar toda una caja de ropa usada a un familiar en Uruguay. Me llamo el domingo noche para agradecerme. Los niños se encendieron de felicidad al abrir la caja. Mi hija en un gesto normal para ella le mandó una muñeca, y una nota para su prima. Me conto la madre que lloraba de felicidad con la nota y la muñeca. Los nenes no se quitaban la ropita “nueva”  de España ni para dormir. Fue un acontecimiento genial del fin de semana.

Y si , no me di ni cuenta, pero yo batí las alas en Madrid y un huracán de felicidad se desató en Montevideo  Uruguay. Una familia fue muy feliz con una caja llena de ropa usada.

Me puse a pensar, (peligrosa cosa eso de pensar) en el libro de nuevo , en las “causas comunitarias”. Ahora con la crisis que tenemos encima piden a los ciudadanos que nos luchemos por nuestro bienestar, que es el de todos. … ¿? no sabemos bien qué hacer. Ahora me pregunto por cosas más cercanas. Si mucho hacemos piña por una causa podemos cambiar cosas grandes. Hay causas por todas partes. Pequeñas acciones suman. Madrid es la suma de todos

Cosas que he aprendido!

  1. He aprendido el poder de acostarse pensando en una cosa…. ojo! se puede cumplir!. Se acabó irse a la cama tras una película de miedo y suspense, o tras en noticiero. Ahora pienso en cosas mejores.
  2. He aprendido eso del efecto mariposa. Una mariposa bate su salas en Madrid y un tusnami se desata en Urugüay.
  3. He aprendido que todos sumamos, Madrid es la suma de todos. Inicia una acción por pequeña que sea, la inacción les da ventaja a ellos. Si tú no tienes objetivos claros, entonces estas en sus objetivos.
  4. He aprendido que mientras que pienso en otros, dejo de pensar en mis miserias. Ya es algo! tengo menos ansiedad, (como ansiolítico funciona) y los efector secundarios de satisfacción y gratitud son muy duraderos.
  5. He aprendió que no duele, no mancha y engancha!

Puedo recomendar esta práctica de hacer algo por otra persona, de juntar esfuerzos y hacer algo por el prójimo, y ya de paso por uno mismo! Y por cierto, antes de empezar leete el libro de Cossimi y Ludovica. Más bien para amueblar un poco la cabeza antes de empezar. Cuéntame cómo te ha ido, tus impresiones y esas cosas!